Paréntesis de atención

Publicado por Victor Plaza en

Tras tres victorias consecutivas, el equipo de Javi Zamora toca tierra cayendo de manera contundente en el derbi. Ni las semanas anteriores ni el buen inicio del partido sirvió frente al Madrid. Toque de atención para el Estudiantes, que entra en un paréntesis de incertidumbre: aquel que pasa entre que recibes una derrota clara contra un equipo de Euroliga, y que te enfrentas a un equipo de tu liga. Dentro de este inciso hay más sombras que luces.

Vencer contra el Real Madrid es como coronar el Tourmalet. Cuesta y requiere mucho esfuerzo, y es una cita inédita cada año. Suele ser un día proclive para las sorpresas, donde el maillot amarillo sufre para aguantarlo.

Movistar Estu llevaba su particular maillot. Bien colorido, porque tres victorias consecutivas no se habían visto en años. Y llegaba a la etapa más bonita con la mejor preparación, con más confianza que otros años. Y, quizá por ello, la longitud de la caída fue mayor, que no el daño. De bruces contra la realidad, contra el suelo. El parte médico: heridas superficiales, nada grave.

Pero las magulladuras, por pequeñas que sean, hay que sanarlas para evitar infecciones y complicaciones, más aun con un calendario y una clasificación tan apretada. El Estu sangró por varias zonas contra el Madrid, alumbrando carencias y alimentando vicios pasados. Provocando dudas, también, que conviene relativizar para no volvernos locos.

Para ganar al Madrid necesitas un partido perfecto y que, además, ellos lo hagan mal. Así será hasta nuevo aviso, por mucha impotencia que nos provoque. A favor de esta sensación incluimos la contextualización: la diferencia de nivel entre los dos equipos es tan grande que cuando se gana se han hecho las cosas muy bien, pero cuando se pierde, no suele ser por demérito propio.

Bajón por inmovilismo

Nos detenemos en esta palabra. Demérito. Lo hubo ayer, más visible que en otros derbis. La insistencia de Zamora con la zona fue un clamor y un enfado de la afición a partes iguales. Lo vimos todos menos él y su cuerpo técnico: esa zona 2-3, 3-2 con ajustes se tenía que haber quitado antes. No llego a alcanzar si es exceso de confianza en ese tipo de defensa, o todo lo contrario, miedo a la individual. Sea como sea, no es factible jugar zona durante 30 y tantos minutos en ACB. No, además, ante un equipo como el Real Madrid. No, porque se pierde uno de los factores esenciales de la zona: la sorpresa.

Se engancharon los de Laso ante esa defensa al inicio del partido. Qué placer observar las seis pérdidas del rival en el primer cuarto, el +10 del Estudiantes, la intensidad defensiva de los nuestros…joder, qué íbamos a por la cuarta seguida, en la casa del máximo rival y con Djurisic como tirador. Quién lo iba a decir.

La alegría va por barrios (nunca mejor dicho) y dura poco en el tuyo. Lo que tardó Zamora en no quitar la zona que tan bien había funcionado al principio. Lo que tardó Laso en leer la manera de atacarla, como haría cualquier equipo de autonómica: mover el balón, buscar los tiros liberados, fintar y romper. A diferencia de ellos, el Madrid te va a meter 2 de cada 3 triples en solitario. Y así fue: Campazzo dirigió, Thompkins ejecutó. Parcial suyo y partido nuevo, a remolque, más normalizado.

Entonces sí fue un derbi como los de antes. Donde el criterio arbitral no queda claro. Donde las antideportivas que pitan a los colegiales (delictiva la decretada a Roberson), no son aplicables cuando las comete uno de blanco. La ACB debe revisar la norma de antideportivas, porque desde hace unas temporadas va a polémica por jornada.

Los árbitros fueron una piedra más en el camino, pero ni la más grande ni la más molesta. Cuando el Madrid rompió la zona se acabó el derbi. Nunca hubo más partido. 15 minutos de tú a tú, y a otra cosa. Nuestra defensa no varío y la sangría continuó. Hasta Koumadje compartió minutos con un cinco móvil como Thompkins. Claro, el madridista le destrozó sacando al chadiano de la guarida.

A cero

Las sensaciones eran nefastas. La moral bajó, la expresión corporal de los nuestros era negativa, los tiempos muertos un funeral. Pese a todo lo que quedaba, dio la sensación de que el equipo sacó la bandera blanca muy pronto. Eso sí es para hacérselo mirar, porque no es coherente con lo visto hasta ahora en el resto de partidos y es una seña de identidad de Zamora.

Los números también fueron contundentes y no llevaron a engaño: Movistar Estudiantes estuvo diez minutos sin anotar un solo punto, entre el final del segundo cuarto y el inicio del tercero. Concretamente, hasta el minuto 5 y 39 segundos tras el descanso no vio aro el equipo del Ramiro. Muchísimo tiempo y muchísimo para perdonar ante el Madrid. 

El cóctel fatídico se completó en ese tiempo con ocho pérdidas de balón, 9/29 en tiros de campo y 21-0 de parcial. En total, Estudiantes anotó 23 puntos en el primer cuarto…y 21 en los dos siguientes. Más claro el agua.

Ya sobre nombres propios, nos preguntamos por los escasos minutos de Ángel Delgado en el derbi. Él ofrece mejores garantías defensivas que Arteaga y Brown, especialmente en los mismatch con Campazzo, que nos hizo un traje curioso.

La misma cuestión para Roberson, aunque aquí si hay diferencias. El Madrid realizó una fantástica defensa sobre nuestro base, posiblemente el jugador con mayor facilidad anotadora. Lo sabían y se esforzaron en detenerlo con las pegajosas marcas de Campazzo, Carroll, Llull y Laprovittola. Ya en el trantrán del último cuarto, con un rival más relajado y plagado de suplentes, Roberson acabó en su media de anotación.

También hay luces

Rescatamos la idea de la crónica: que no cunda el pánico. Movistar Estudiantes tuvo minutos muy dignos en el derbi. Los ya comentados de los primeros instantes, donde Gentile fue el amo y señor en ataque, desesperando a un Madrid con síntomas de cansancio y desconcierto a partes iguales. Ya saben: cuando la corriente es a favor, no hay nadie como el italiano; si va en contra, tampoco, por desgracia. Jugador de extremos.

El inicio fue bueno y el final también. Y al contrario de lo que piensa mucha gente, el tramo final sirve y mucho, aunque sea frente a los reservas del Real Madrid. Vale, sobre todo, para encarar el próximo encuentro, que está además muy cerca (próximo miércoles, 21:15 vs GBC). Estudiantes recuperó varias sensaciones: actitud, presión defensiva, acierto en el triple por medio de Brown y Roberson…que por cierto, tiene que jugar 30 minutos mínimo en este equipo. Nos irá mejor porque se le caen los puntos.

Objetivo: ‘)’

No es una cara sonriente, no. Es el símbolo de cerrar el paréntesis, para los más despistados. Lo tiene que hacer Estudiantes: quedarse con lo poco rescatable de ayer, pasar página y volver a la dinámica de ‘nuestra’ liga. El derbi ha sido un mal sueño pero el colchón es bueno, confortable y tiene una buena base. Estemos alerta para seguir durmiendo plácidamente.

 

Fotos: J.Pelegrín

 


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