Que cunda el pánico

Publicado por Victor Plaza en

En un momento crucial de la temporada, Movistar Estudiantes ha dejado escapar dos victorias que tenía hechas y trabajadas de diferentes maneras. Contra Manresa, a ritmo de carácter y remontada. Ayer, con más oficio y sin dejarse llevar buena parte del partido. En ambos encuentros, Estudiantes mandaba en el marcador a falta de 30 segundos. Y en las dos ocasiones, dos ataques nefastos con una IQ negativa (si es que existe) provocan que Estudiantes siga necesitando de una máquina para respirar. Concretamente, la del Bilbao, que ha jugado dos partidos menos que el Estu y está a dos victorias de cazarnos. Sí, que cunda el pánico.

El plan A no ha funcionado: la confianza en el grupo ha sido desmerecida; se creían (nos creíamos) salvados. Pues bien, vamos con la otra opción: estamos en descenso, hay que ganar sí o sí. Si eso influye en la plantilla, debe ser el mensaje a transmitir: el miedo al pozo. De perdidos al río. Y ya que estamos en campaña, sumo mi eslogan: Comunismo o libertad; Democracia o fascismo; Reacción o LEB.

El pánico debe cundir, no hay nada malo en ello. Debe hacer despertar al equipo, luchar ante las adversidades. El miedo activa, te hace pasar a la acción. Un chute (o varios) de adrenalina que tenga alguien más que Ángel Delgado. Alguien más que comprenda lo necesario de una reacción a tiempo, si es que aún lo hay.

A Delgado no le merecemos. Es el mejor interior de los últimos 15 años, y no exagero ni un pelo. Y se va a ir sin que le podamos ver en directo. Con toda la razón del mundo, porque este equipo pinta mal, muy mal. Bilbao otra vez como comparación, ¿ellos son peores? Más nos vale.

Consuelo de muchos, ya saben.

Eso sí, los de Cuspinera han desaprovechado dos oportunidades para salir de la UCI y desconectar ese respirador, por fin. Y todo indica que la ayuda asistida durara hasta la última jornada. Por sensaciones, por dinámica, por juego y por plantilla.

Una línea roja

No miento si os digo que esta crónica iba a tener un tono mucho más duro, lógico cuando uno repasa 27 veces la última jugada y no le encuentra explicación: a por qué Barea hace lo que hace, con tropecientos partidos en la NBA, y no precisamente de agitatoallas. A por qué, al quedarse con el grande, no amaga ni busca un tiro cómodo. A por qué va hacia dentro, buscando un contacto imposible, exagerado, hasta chulesco. A por qué no le da el balón a Delgado, el jugador más imparable de la pintura de toda la liga, que llevaba 30 puntos. O a por qué no busca, tras el primer giro, la posición ideal de Avramovic, solo en el triple en 45º. Por qué, por qué, por qué. Muy Mourinho este párrafo.

Y por qué, por encima de todo, se va del campo malhumorado, sin esperar a la conjura con sus compañeros en el centro del campo. Es la primera vez que veo algo así en un jugador del Estudiantes, al que se le presupone, por lo menos, comunidad y equipo. He tenido alevines con mejor actitud que Barea. Bueno, decenas de ellos.

Para más inri, le acompañaba Iñigo de la Villa, director deportivo de Estudiantes, protestando airadamente a los árbitros y dándole la razón a Barea. Pues no, Iñigo, ayer no. Ha habido robos de categoría no hace mucho, con cargadas razones para elevar una queja. Pero ayer no. Ni por asomo. Y eso que en esta web, bien lo saben los fieles, hemos sido muy críticos con los árbitros y muy defensores de Barea.

Sin embargo, el ex de Dallas traspasó ayer una línea roja, impropia de un profesional con su currículum. Y mira que esta afición ha vivido de todo, y al final somos comprensibles con nuestros jugadores. A poco que se esfuercen, aplaudimos. A poco que saquen carácter, ídolos. Nos conformamos con poco: señas del basket de colegio, de barrio, del humilde frente al poderoso, de la cantera contra el negocio.

Pero hay una máxima, un límite, una única cláusula al ponerse esa camiseta: la actitud. Vale, Barea, que te fumes la última de aquella manera, como si jugaras solo, pero te quedas con todos tus compañeros, a los que ayer has hecho perder. Te tragas el marrón y te quedas. Por respeto, por dignidad y porque, además, aún queda temporada. La imagen, lamentable. E insisto que el fallo me da más igual.

Hasta aquí el tono duro. No vale la pena más, porque en 48 horas hay otro partido y si pensamos más fríamente en la situación actual de la plantilla, es para entender el desastre. El destino se está cebando con nosotros. Juegan seis, contados. Y llegan, además de sin IQ, extenuados, sin ideas, sin fuerzas. Las lesiones han hecho un daño tremendo. La poca contundencia defensiva de la plantilla, también. Es un cúmulo de cosas que bien sabéis todos a estas alturas. Como también coincidiréis que hay que tirar del carro ahora más que nunca.

Y qué carro

Pues el que tenemos. Con él hasta el final. A la enésima salvación a última hora, o al incansable descenso. Imagino que por ahí van los tiros de Jota. El Jota de verdad ayer se hubiera cagado en la madre de todos tras ese final. Cuspinera está más en encontrar soluciones que en imprimir carácter a estas alturas, quiero pensar.

Las soluciones pasan, todas y sin excepción, por ser un jodido muro atrás. Por no desconectar tanto del partido. Parece que si no está San Delgado en pista, de repente estamos jugando en Nacional. Prueba un detalle de la primera parte, cuando Arteaga y Djurisic salieron dormidos y provocaron un parcial para el Fuenla, que les metió en el partido. Y la cara de Jota, un poema. Sin apenas piezas para sustituir a los dormidos, y con problemas de faltas en los que estaban. No debe ser fácil.

Total, que si hay nueve en el acta pero solo juegan seis, ganar es un milagro. Lo fue ya estar por delante en el último cuarto, pero por el angelito de la pintura, si no olvídenlo. Dónde vas, Ángel. Qué jugador eres. Suerte en tu próximo destino.

Raventós sudaba la gota gorda. ‘¡Foult a Delgado!’, no paraba de repetir en cada tiempo muerto de la segunda parte. Como a Shaq, no había otra manera de detenerle. 30 puntos, 12 rebotes, 39 de valoración. De locos, como se dice ahora.

Tuvo suerte Fuenlabrada de llevarse este triunfo. Hicieron su partido, y se encontraron a un equipo de niños en el plano mental y defensivo, y con inestabilidad en el ataque. Parciales de mérito, con Avramovic al timón. Otro que también se deja todo y que si defendiera no estaría aquí.

De los problemas de cabeza llegaron las 19 pérdidas del Estudiantes, cuando acostumbra a cuidar el balón bastante bien. Sobre Cvetkovic qué os voy a contar. Tienes 11 minutos para comerte el mundo y te marcas un -16. Y Rubén en el banquillo, y los chavales en la grada. De verdad, Jota, que cualquiera de ellos lo hubiese mejorado.

Horrenda la actuación del serbio que influyó en los minutos de Barea. Y cuanto más tiempo está el puertorriqueño en pista, más posibilidades hay de que la líe, para bien y para mal. De dejar un pase maravilloso a Delgado, a esas dos últimas jugadas: la del triple en airball y la del Cirque du Soleil.

Por supuesto, y aunque he empezado comparándolos, el partido de ayer no tiene nada que ver al del Manresa. Allí la victoria, pese a estar en nuestra mano, hubiera sido un regalo, tal y como sucedió el encuentro. Ayer frente a Fuenlabrada, por rival y por juego, la cosa no se debía escapar. ¿Cuántos confiaban en una canasta sobre la bocina cuando Avramovic comenzó a subir la bola en el último ataque? ¿Cuántos; nadie? Yo solo pensaba en cómo fue el final de Manresa y me sorprendió: se puede hacer peor.

La suerte se busca

Dijo Jota en rueda de prensa, sobre la última jugada: «volvió a salir cruz. Si (Barea) la mete está bien elegida, si la falla está mal. Ha estado bien defendida. Iba a pedir tiempo muerto, pero han fallado el segundo tiro libre y hemos tenido rebote, pero hemos hecho una jugada una que solemos hacer. Estas situaciones son buenas o malas en función del resultado, evidentemente si se tiene que girar para tirar de espaldas no es buena finalización, pero también hay que estar ahí para resolverla».

Mis absolutas discrepancias, especialmente a lo de «si la mete está bien elegida, si la falla está mal. Ha estado bien defendida». Cómo puede pensar un entrenador de máximo nivel que una canasta anotada contra tres defensores tirando de espaldas es un buena elección. Entre o no, la elección de la jugada es una calamidad descomunal. Cierto también que Cuspinera manda desde la banda un bloqueo central, y que es Barea el que se estrella. Y si la hubiera metido, es para tirarle de las orejas igualmente, porque de esas entran una de cada cincuenta. 

Luego ya que sea canasta o no es otra historia, pero tener esa suerte final se busca. Y Estudiantes ha huido de ella en los dos últimos partidos. Que tal error no cueste la temporada.

Próximo partido: vs Valencia, domingo 17:30. ¿Damos la sorpresa? ¿Vencemos a Obradoiro o Burgos? ¿Cómo ves el final de temporada? Os leemos en los comentarios.

 

Fotos: J.Pelegrín

 

 


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