La (enésima) reinvención del Estudiantes

Publicado por Victor Plaza el

Dije el año pasado que no iba a escribir más si no ascendíamos de una vez por todas. Y casi lo cumplo. Tres meses después estoy por aquí, muy a mi pesar. La droga dura.

Porque mantengo un estado de apatía y desgana con este club que no creo que se esfume hasta lograr el ansiadísimo ascenso. También es un estado de luto y desafección que viene de lejos, pero que culminó en Coruña con ese favorable 75-60 a poco más de cinco minutos que no se me va de la cabeza. E imagino que a ningún aficionado colegial se nos irá nunca. Yo ni siquiera he visto un solo segundo de la repetición de ese partido. Es un miedo atroz a volver a llorar de rabia, como aquella tarde de junio.

Pese a ello, intenté y prometí hacer un análisis pormenorizado de la cuestión, pero he sido mentalmente incapaz. Estaba hecho. Misión cumplida, cinco años después.

Nadie, aún hoy, 90 días después del suceso, se explica cómo pudo pasar semejante descalabro. 

Así que no esperen en este texto un tono ilusionante y esperanzador. Porque todos los veranos «tenemos la mejor plantilla», la «más compensada», la «más planificada», etc, etc, y al final la hostia en junio es la misma o mayor. No obstante, sí hay una diferencia evidente con respecto a otros años. Objetiva y sobre el papel: una nueva propiedad y todas las aristas que ello conlleva.

Diego Megía: un océano de incertidumbre

Vaya por delante que todo lo que rodea al Estudiantes en los últimos 20 años tiene un aroma de dudas, incógnitas y desconfianza. Es lo que ocurre cuando un trasatlántico histórico se hunde poco a poco ante la mirada de todos los aficionados, propios y contrarios. Es lo que tiene ir a la deriva, improvisando y dejando al mando a gente incompetente en los despachos del Magata. Es lo que provoca una deuda que pronto será pasado, pero que ha condicionado todos los presupuestos y, por ende, la dinámica de un club necesitado de alegrías. Es lo que explica tener a una afición cada vez más menguada, hastiada y desconectada del que una vez fue su club de patio de colegio.

La compra por parte de Megía, filántropo donde los haya, del grueso de las acciones del Estudiantes, provocó una reacción inesperada en el club, apenas semanas después de la hecatombe de Galicia. Una noticia ideal para cambiar el relato y los ánimos de la afición. Por suerte, me atrevería a decir, porque imaginad el verano que hubiese sido si lo último que sabemos del club es lo de Coruña, Coruña y solo lo de Coruña.

Pronto para sacar conclusiones. Ni siquiera la compra es aún firme, porque el CSD debe validar la misma. Se prometen cambios a todos los niveles. Algunos van llegando: profesionalización del staff del primer equipo (nutricionista, psicóloga, etc), de la cantera (equipo en Segunda FEB) y mayores presupuestos del primer equipo femenino y masculino, aunque esto se perfila más a medio plazo.

Otras vertientes, como convertirnos por fin en un club competente en comunicación, van mucho más lentas. No tanto en redes, que sin más, si no en la dirección de comunicación. El permitir entrevistas de jugadores y entrenadores (no será por insistencia), o, llámame loco, retrasmitir algún amistoso, que es más fácil seguir la pretemporada de los Arizona Wildcats que del Estudiantes. De momento este verano no sabemos si ganamos, perdemos o empatamos los amistosos. Quién juega, cómo. Pero bueno, para qué. No vayamos a enganchar más aficionados que luego decepcionemos. En el fondo, lo entiendo.

Para ser honestos, a la antigua gerencia solo hay que agradecerles dos cosas, todas en el plano económico: el pago de la deuda, que solo resta de unos cientos de miles de euros, y el patrocinio perenne, casi milagroso, de Movistar. Y ya. Nadie echará de menos a los que más han abandonado y maltratado a los aficionados.

Veremos cómo evoluciona la nueva propiedad. En el entorno se pide paciencia. Y un cuerno, ese no puede ser el mensaje con tanta desafección: llevamos seis años en una liga que a 20 días de su inicio no se sabe por dónde se va a retransmitir. No quiero más ‘paciencia’ en una competición gestionada por inútiles, incapaces de mejorar una liga en la que año a año hay buenísimos equipos, a lo que también nosotros hemos colaborado. Hay que huir de este estercolero. Estuvimos a cinco minutos de conseguirlo. Bueno, pues un pasito más y ya.

Los doce elegidos

Si en algo acerté el año pasado es que o ascendíamos directos o en Final Four no habría manera. No es nuestro formato, aceptémoslo.

Pero claro, te ponen el caramelo tan cerca que te lo acabas creyendo. Esa era la sensación de todos (pista, banquillo, grada) en el Coliseum – y perdonad que vuelva otra vez a la escena del crimen-. Y nada, qué calvario, como diría Ignatius.

Voy a seguir un poco por aquí. Lo peor no fue perder en Coruña, fue el cómo. Bueno, ni tan solo «el cómo». Fue ese «cómo» repetido, calcado, al partido del Magata de la primera vuelta contra el mismo rival. Ahí se escapó un partido ganado, sin explicación posible. Y en junio te hicieron la misma jugada en un escenario mucho más determinante y, por tanto, fatal.

Creo que aquí está la clave para este año. Que Toni Ten y lo suyos (principales culpables del apagón) sepan, de una vez por todas, cerrar los partidos e insuflar esa confianza en los jugadores para rematar la faena. Porque no es casualidad que se escaparan dos victorias así. Y este año está el Gran Canaria. Casi nada. Por plantillas – que ahora veremos – combatiremos, pero sin una mentalidad férrea hasta el final, no habrá nada que hacer, y más con el sólido de Savignani enfrente. Hay que madurar y merecer salir victorioso de las grandes citas. Y eso pasa primero por el banquillo.

Entrando en materia, volvió Íñigo de la Villa a la parcela de dirección deportiva, tras un año extraordinario en Oviedo. Y sí, se ha notado. Porque la confección de la plantilla es buena, negarlo sería de necios. Sobre el papel, coherente, completa, consistente. Lo de siempre, vaya.

Quiero pensar que esta vez de verdad, pero no decirlo muy alto. Si ellos piden paciencia, yo prudencia. Ya hemos visto que aunque fichemos altos, físicos, contrastados, veteranos, internacionales, promesas, etc, esta camiseta tiene algo (y no bueno), que convertiría al mismísimo Michael Jordan en un jugador de Nacional. Hacen falta más chamanes que fisios por el Magata, como decían este verano en Twitter.

En fin, que la plantilla está bien. Es atractiva y apetece comprobar las sinergias que se irán desarrollando:

Bases: Fernando Zurbriggen y Micah Speight

Escoltas: Omar Silverio y Jordan Walker

Aleros: Travis Munnings, Lucas Giovannetti y Millán Jiménez

Ala-pívots: Juampi Vaulet y Kaspar Treier

Pívots: Ivan Aurrecoechea, Jehyve Floyd y Petit Niang

Ya veis que reinvención prácticamente completa, más allá de los dos argentinos (Lucas y Juampi), Niang y la renovación trabajada de Omar Silverio. Hemos perdido a Jayson Granger, que anunció su retirada, y eso es un drama se mire por donde se mire. Si pierdes al MVP de esta liga, pues no lo vas a sustituir con nadie. Eso sí, con Granger fuera, se abren nuevas variantes tácticas y nuevos ritmos ofensivos, además de mayor colmillo atrás. Zurbriggen y Speight son constrastados bases de la categoría. El argentino especialmente, ya que lució con Toni en Fuenlabrada y es el mayor generador de este equipo.

Aunque la línea más completa es la de escoltas. Tanto Omar Silverio como Jordan Walker pueden estar en un top5 de escoltas de la competición, y sin sudar. Omar, ya sin Jayson, se queda como principal baluarte de anotación en la pintura, y Walker, al que tampoco le faltan puntos, podrá alternar en la dirección cuando el partido lo exija.

Aleros. Un Travis Munnings pretendido todos los veranos que por fin aterriza en Madrid. Ya le conocen: un 3D como una catedral. Para los nacionales: un especialista defensivo y anotador en el perímetro. Munnings siempre ha tenido más de un 40% en triples en Primera FEB. En comparación con Pato Garino (otra baja dolorosa), perdemos IQ pero ganamos muchísimo físico. A gusto de cada uno. Lucas, CAPITÁN, que ya le conocemos, y tiene pinta que seguirá en buena proyección, y Millán Jiménez no (le conocemos). Para mi la gran sorpresa del mercado, en el sentido neutro de la palabra. No creo que tenga una bolsa de minutos considerable. Ficha 12, a priori.

En el cuatro interior, otro desconocido, Kaspar Treier, internacional con Estonia. Será todo el mérito de Íñigo y Toni si este chico sale bien. Fichaje fuera del radar. Las estadísticas de sus últimas temporadas no son muy halagüeñas, por decirlo suave. Tiene que ser el que abra la pista desde la pintura, veremos. Viene en sustitución de Tanner McGrew, una de la mayores decepciones de los Playoffs y la Final Four de la temporada pasada. Luego está Juampi Vaulet, que si le respetan las lesiones, es el mejor cuatro de este pozo llamado LEB. Y punto.

Y en los centers, salvo Niang (pretemporada completa, sin lesiones) y sus características concretas de juego por encima del aro e intimidación (en diez minutos de juego), novedades: Ivan Aurrecoechea, viejo conocido, sobrado para jugar en esta categoría pese a sus centímetros (204), tentador del doble-doble; y Jehyve Floyd, otro fichaje inesperado que la puede romper aquí. Tiene experiencia en grandes ligas europeas, y en la misma Euroliga. A partir del semicírculo, no mete en una piscina pero en el resto de aspectos puede marcar la diferencia. Vamos, que sí, se mejora al amigo Nwogbo, más que nada porque puede jugar más de quince minutos sin que el inepto gremio arbitral le expulse.

En definitiva, una plantilla pensada para la categoría, con una evidente mejora de físico y defensa. Se pierde algo de altura y el comodín de Granger en momentos calientes. Diría que en profesionalidad, compromiso y hambre competitivo también estamos un escalón por delante que el año pasado, aunque solo sea por la reducción de la edad media del roster.

 

Más lejos, más difícil

Todo esto está muy bien hasta que te cruzas con Gran Canaria y su dopado presupuesto, el principal rival a batir para todos, el típico mastodonte de todos los años. Alocén, Cremo, Townes, (nuestro) Joaquín Rodríguez, Salvó, Stumbris, Fran Guerra, Luke Fischer…con Savignani a los mandos. Pues sí, plantillón.

Ahora, novatos en LEB. Y eso ya sabéis qué significa…lo dejo aquí.

Por lo demás, está por aquí Granada que siempre da guerra, Cantabria ha jugado todas sus cartas y ha hecho un equipo muy reconocible…luego los Palencias, Fuenlabradas, Oviedos, Gipuzkoas y Alicantes de turno…bueno, lo que ya sabemos. Qué pereza, chico, si lo vuelvo a pensar.

Pero bueno, he de admitir que me he ido animando, y quizá el inicio de la temporada lo cojamos con ganas, pese a todo.

Eso sí, celebrad bajito, que aún llevamos el lazo negro en el pecho.

 

Fotos: Movistar Estudiantes y Lucentum Alicante


6 comentarios

Ava25 · 07/09/2026 a las 11:14

Hola.

La plantilla no está mal, pero creo que tiene más carencias a la vista que la de otros años.
Triplistas?? Omar solo cuando tiene el día, de Walker dudo. Trier no creo que nos sirva
Interior?? Veo muchísima dependencia de Ivan. Miedo me da como coja un resfriado.

Salu2

Georgi · 07/09/2026 a las 23:12

Creo que ninguno nos fiamos ya de nada. Tanto lo del staff como lo de segunda feb es un avance.

El tema cantera veremos… Ahora se van a las universidades americana pero antes de esto tampoco salía ninguno. En 6 años en segunda no hemos tenido a ninguno con protagonismo. Es preocupante y para darle unas buenas vueltas. Poco se habla.

Vero · 08/09/2026 a las 19:39

La plantilla de este año tiene un gravísimo problema y no es técnico ni táctico ni deportivo. El problema es que, igual que el año pasado, hay muy mala gente en ese vestuario. Se metieron el año pasado y yo me alegré cuando anunciaron que algunos se iban. Y, de repente, anuncian otras dos incorporaciones peores para este año. Gente retorcida que hace grupitos en el vestuario, envidiosos, sin personalidad y con mucha maldad. Han destruido todos los vestuarios por donde han pasado. Es imposible que ganemos nada este año, imposible! Tampoco ayuda tener un jefe de la banda con ningún carácter ni personalidad que es incapaz de liderar nada ni a nadie. En fin…Ojalá me equivoque.

arsaces · 13/09/2026 a las 11:50

Yo creo que este comienzo de temporada al menos tenemos una buena razón paea estar contentos. Los nuevos propietarios son un matrimonio que ambos estudiaron en el Colegio Estudio, y yo quiero creer que lo han hecho por romanticismo, y no por dinero como pasa hoy con casi todo y habría hecho cualquier otro en su lugar, con el riesgo que ello habría supuesto. Por eso también también hay que agradecer a Triana como ha llevado la venta.

El Ramiro y el Colegio Estudio son hijos, de maneras diferentes, de la misma historia educativa: el Instituto Escuela. Después de la guerra el Instituto Escuela fue disuelto y se creó el Ramiro, que ocupó buena parte de los edificios de aquel. El Estudio intentó mantener viva su manera de entender la educación del Instituto Escuela, y se instaló en la sede original del Instituto Escuela: el palacete del Instituto Internacional en la calle Miguel Ángel, muy cerquita del Ramiro. Si hoy sales del Ramiro y caminas por la zona, tienes alrededor la Residencia de Estudiantes, los edificios del CSIC y los antiguos espacios del Instituto-Escuela. No es una casualidad urbanística. Es el paisaje que quedó de un momento de la historia de la educación española en el que algunos españoles pensaron que para modernizar el país había que empezar por algo tan básico como enseñar. El Ramiro y el Estudio son dos de las huellas que dejó aquel intento. De pequeño yo siempre respeté mucho al Estudio cuando jugábamos contra ellos porque me habían contado la historia. Por eso creo que ellos van a mimar ahora al Estudiantes, que buena falta le hace.

Vamos ahora con el equipo. Lo primero, el GranCa maneja un presupuesto de once millones, casi cuatro veces más que el nuestro, así que tenemos toda la temporada para llegar de forma óptima a los playoffs. Toni Ten no podrá decir luego que no lo sabía desde el principio.

Lo que me ha llamado la atención este verano ha sido el protagonismo de De la Villa, que ha controlado el relato absolutamente durante el verano. Podéis bucear en la prensa y en los comunicados del Estu. Toni Ten, silencio total. Así que también tenemos todos claro desde el principio que la plantilla la ha confeccionado exclusivamente De la Villa, y que el único responsable de esa composición es De la Villa.

A mí la plantilla me parece como la de todos los años, una plantilla buena para Primera FEB y punto. Luego ya veremos. El año pasado por unas cosas u otras la mitad de los que terminaron no eran del grupo de partida, y casi todos los años pasa lo mismo, así que especular ahora con ella es perder el tiempo. Sí decir que, salvo Niang, los altos son bajos. Floyd es un «dos metros pelaos», mucha fuerza, poca técnica, y muy «discretito» desde la línea de tiros libres. Un trotamundos, que sus 29 años, ha pasado por 11 equipos diferentes en apenas 7 temporadas como profesional (Larisa, Promitheas, Panathinaikos, Fenerbahçe, Galatasaray, Merkezefendi, Bnei Herzliya, Nagasaki, Ibaraki Robots y Petkim Spor). No ha echado raíces en ningún lado, y eso suele ser síntoma de jugador de rendimiento muy irregular. Números muy discretos: Viene de promediar apenas 5,4 puntos y 3,4 rebotes por partido en Turquía. No son estadísticas de un «cinco» dominante que vaya a asustar en la categoría. Pero, ¡oye!, lo mismo tiene una epifanía en Madrid y arraiga. Nunca se sabe.

Como decís que de Treier se sabe poco, os paso lo que sé, pero en comentario aparte porque es un poco largo.

Finalmente, lo que más me ha llamado la atención, pero además mucho, muchísimo, ha sido el fichaje de Jack Burgess (!!) de segundo de Toni Ten. El coste económico de la estructura técnica de este año es un sinsentido para la categoría si luego tienes a un Floyd en la pintura. Sumad el contrato de Toni Ten; traer a Jack Burgess, que como asistente con caché ACB no viene precisamente gratis y exige un sueldo de primer nivel para la Primera FEB, y añade el coste de Íñigo de la Villa. ¿Es Jack Burgess un paracaidista? Eso solo nos lo puede decir De la Villa.

Al final, el presupuesto es una manta corta: si metes demasiados billetes en blindar el banquillo con un «segundo entrenador de lujo» por si tienes que cortar al primero, y además tiras la casa por la ventana con los exteriores, el dinero para traer a un pívot de 2,10 metros sano y dominante desaparece. Es una paradoja tremenda que prefieran gastarse los recursos en tener un «recambio por si el entrenador falla» en lugar de darle a ese mismo entrenador las herramientas físicas por dentro para que pueda ganar los partidos.

Interesante el comentario que ha hecho Vero…

arsaces · 13/09/2026 a las 11:58

Kaspar Treier, ala-pívot/alero estonio, Tartu el 19 de septiembre de 1999, alrededor de 2,04 m. La temporada pasada jugaba en Napoli Basket , con el que tenía contrato renovado hasta 2027.

Cronología de la lesión
• 22 de marzo de 2026: Treier disputó su último partido con Napoli, ante Varese. Jugó 11 minutos, con 2 puntos, 2 rebotes y 1 asistencia. No hay constancia de una lesión grave durante ese encuentro.
• 29 de marzo: Napoli jugó contra Vanoli Cremona. Treier no participó, y las crónicas de ese día explicaron que estaba apartado por precaución debido a molestias en la rodilla derecha. Es decir, la primera noticia pública habla de un fastidio al ginocchio destro, no todavía de una rotura meniscal diagnosticada.
• 3-4 de abril: después de realizarle pruebas instrumentales, Napoli informó de que las exploraciones habían detectado una lesión meniscal en la rodilla derecha. Inicialmente se indicó que en los días siguientes se decidiría/realizaría la intervención quirúrgica.
• 6 de abril: las informaciones previas al partido contra Brescia ya hablaban específicamente de una operación del menisco de la rodilla derecha durante esa semana.
• 17 de abril: la LBA seguía registrándolo como baja por lesión meniscal de la rodilla derecha.
• 19 de abril: ya aparece confirmado por Napoli que Treier había sido operado como consecuencia de la lesión meniscal de la rodilla derecha.

Después de su último partido del 22 de marzo, Treier no volvió a jugar con Napoli en la temporada. Los registros de partidos contabilizan su ausencia desde el 29 de marzo hasta el 10 de mayo en siete encuentros.

Su temporada LBA 2025-26 terminó, por tanto, con:
• 22 partidos
• 14,4 minutos
• 3,3 puntos
• 2,8 rebotes
• 0,4 asistencias
• 0,6 robos
• 0,1 tapones
• 36,1 % en tiros de campo
• 27,9 % en triples
• 85,0 % en tiros libres
• 73 puntos totales.
También disputó la Coppa Italia, un partido, en el que hizo 3 puntos, 5 rebotes y 1 asistencia en 15 minutos.

La recuperación fue buena. A pesar de haber pasado por quirófano en abril, Treier volvió a competir con Estonia durante el verano:
• 3 de julio: Eslovenia–Estonia: 3 puntos, 2 rebotes en 7 minutos.
• 6 de julio: Estonia–Chequia: 5 puntos, 1 rebote en 15 minutos.
• 27 de agosto: Hungría–Estonia: 2 puntos, 1 rebote en 12 minutos.
• 30 de agosto: Estonia–Finlandia: 7 puntos, 1 rebote en 7 minutos. FIBA Basketball

Es especialmente relevante que ya estuviera jugando partidos internacionales a principios de julio, aproximadamente unas 10-12 semanas después de una operación realizada a mediados de abril. FIBA registra esos encuentros oficialmente.

La evolución parece haber sido suficientemente buena como para que pudiera cambiar de club.
El 30 de julio, el Estu anunció oficialmente su fichaje para la temporada 2026-27. El club lo presenta como ala-pívot de 2,04 m y jugador internacional con Estonia.

No parece haber sido una lesión ligamentosa grave tipo LCA. El diagnóstico publicado es exclusivamente una lesión meniscal de la rodilla derecha, que requirió intervención quirúrgica. La ausencia de abril-mayo y el posterior retorno progresivo a la selección —primero con pocos minutos en julio y después nuevamente en agosto— encajan con una recuperación quirúrgica de menisco que evolucionó favorablemente. Pero, sin otros datos no podemos saber qué menisco fue, qué operación le hicieron y cuánto duró exactamente la rehabilitación.

volgesio · 13/09/2026 a las 21:42

Otro mundo es posible

Hace un rato he leído la entrevista a Marian Otamendi en El Mundo Deportivo (https://www.mundodeportivo.com/futbol/femenino/20260911/1004225536/marian-otamendi.html ) anteayer viernes, donde plantea una cuestión difícilmente discutible: el deporte femenino no puede vivir eternamente como una actividad secundaria, dependiente de la buena voluntad o de la capacidad económica de la sección masculina. Necesita generar valor, encontrar su público, atraer patrocinadores, construir su propio relato y, en definitiva, demostrar que puede ser también una industria sostenible.

Es una reflexión necesaria. Pero quizá no sea la única posible. Hay otra pregunta que me parece interesante: ¿y si el valor del deporte femenino no tuviera que medirse siempre, o al menos no únicamente, en términos de rentabilidad?

El caso del Estudiantes de baloncesto permite hacerse esa pregunta. Estudiantes nació en 1948 vinculado al Instituto Ramiro de Maeztu y durante sus primeros años fue, lógicamente, un proyecto exclusivamente masculino, porque lo era también el entorno educativo del que procedía. El baloncesto femenino llegó mucho después. Sin embargo, con el paso de las décadas, aquel añadido ha terminado convirtiéndose en una parte sustancial de la identidad del club.

Y hay algo especialmente significativo en esa evolución. Estudiantes lleva alrededor de dos décadas viviendo con enormes dificultades económicas. Ha tenido que afrontar una deuda millonaria con Hacienda, ha sufrido la pérdida de su lugar en la élite masculina y ha tenido que contener sus presupuestos durante años. Y, sin embargo, ha mantenido a su equipo femenino en la máxima categoría.

No solo lo ha mantenido. En plena etapa de saneamiento económico, cuando cada euro tenía un destino, el club llegó a incrementar ligeramente el presupuesto del femenino mientras mantenía aproximadamente estable el del masculino. El propio presidente, Ignacio Triana, explicaba entonces que la deuda condicionaba los presupuestos y que los recursos destinados a pagarla eran recursos que no podían dedicarse a los primeros equipos.

No es sencillo encontrar una declaración que diga explícitamente que Estudiantes sacrificó una determinada cantidad de dinero que podría haber destinado a Hacienda para evitar el descenso femenino. Y sería injusto presentar la cuestión de una manera tan simple, porque las estructuras jurídicas y económicas de la SAD y del club hacen que la relación entre los presupuestos de ambas secciones sea más compleja.

Pero sí existe algo que podemos llamar coste de oportunidad. En un club asfixiado económicamente, mantener un equipo femenino en la élite no es gratis. Significa elegir que determinados recursos, esfuerzos y capacidades se destinan también a ese proyecto. Significa aceptar que la solución financiera no consiste necesariamente en maximizar el ahorro deportivo.

Y ahí aparece una idea que complementa, más que contradice, la tesis de Otamendi: El valor de una sección no siempre es su cuenta de resultados

Imaginemos por un momento un club que tiene que elegir entre dos opciones.

La primera: reducir al mínimo todo aquello que no sea inmediatamente rentable y concentrar sus recursos en el equipo que más ingresos genera.

La segunda: entender que existe una responsabilidad institucional que va más allá de la rentabilidad inmediata y decidir que determinados proyectos deben mantenerse porque forman parte de aquello que el club quiere ser.

No creo que la segunda opción sea necesariamente menos moderna que la primera. Al contrario. Puede ser otra forma de entender la profesionalización.

Porque profesionalizar el deporte femenino no debería significar necesariamente convertir cada equipo femenino en una empresa independiente que tenga que demostrar, año tras año, que merece existir porque genera beneficios.

También puede significar que un club profesional reconozca que el femenino forma parte de su proyecto y le asigne recursos de manera consciente, igual que los asigna a la cantera, a la formación, a las instalaciones o a otras actividades que no tienen por qué producir un beneficio inmediato.

La diferencia está en que esa inversión no debería confundirse con una limosna. Y ahí sí coincido plenamente con Otamendi: el femenino no puede ser invisible dentro del club.

No es lo mismo depender que pertenecer. Quizá la distinción fundamental esté aquí. Una cosa es que el equipo femenino dependa del masculino porque, si este deja de generar dinero, el femenino desaparece. Otra muy diferente es que ambos pertenezcan a una misma institución y compartan recursos porque el club considera que los dos forman parte de su misión.

La primera situación es una dependencia. La segunda puede ser simplemente una comunidad.

Un club no tiene por qué funcionar como una colección de empresas independientes. Puede compartir instalaciones, cantera, profesionales, marca, patrocinadores, estructura y afición. Lo importante es que compartir no signifique que una de las partes quede permanentemente subordinada a la otra.

Estudiantes ofrece, precisamente, una imagen bastante singular de esto. Su femenino no necesita dejar de ser Estudiantes para tener personalidad propia. Puede utilizar las instalaciones y la estructura común, beneficiarse de la marca y de la historia del club y, al mismo tiempo, tener sus propios objetivos deportivos, su propia afición y su propia capacidad de generar ingresos.

La autonomía no tiene por qué significar separación. Y aquí aparece algo que el mercado no siempre sabe valorar. Un club como Estudiantes tiene una historia y unos valores que difícilmente caben en una cuenta de resultados.

Tiene una cantera. Tiene una tradición formativa. Tiene una determinada manera de entender el deporte. Tiene una relación con la educación y con la ciudad. Tiene aficionados que se sienten vinculados a algo que es más grande que el resultado del próximo partido. Todo eso tiene un valor económico, por supuesto. Pero no es únicamente económico.

Cuando un club mantiene a un equipo femenino de élite durante años de dificultades financieras, está haciendo también una declaración sobre qué considera importante.
Está diciendo que las niñas que juegan en su cantera tienen derecho a imaginar que algún día podrán llegar al primer equipo.

Y quizá ahí esté una de las enseñanzas más interesantes que ofrece Estudiantes. No es un club rico. No es un modelo perfecto. No tiene detrás el músculo económico del Barça ni el de los grandes proyectos profesionales.

Precisamente por eso resulta interesante. Porque cuando una institución con recursos limitados decide que el femenino también merece estar en la élite, incluso mientras lucha por sobrevivir económicamente, está afirmando algo que va más allá del mercado: que el valor de un club no se mide solamente por lo que consigue ganar, sino también por aquello a lo que decide no renunciar.

Y esa también puede ser una forma de construir el futuro del deporte femenino. Otro mundo es posible

Deja una respuesta

Marcador de posición del avatar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *