El Estu entra en la UVI (76-78)

Publicado por Victor Plaza en

Movistar Estudiantes sigue sufriendo males conocidos, hábitos indecentes y dudas incipientes. En un feo partido ante el Burgos, hubo opciones de victoria, en ningún caso merecida. Pero erró Brizuela sobre la bocina, otra vez. Cuarta derrota consecutiva de los colegiales, que entran en una dinámica muy peligrosa. 

El enfermo empeora, abandona planta y entra en Cuidados Intensivos. Mucho antes de lo esperado, mucho peor de lo pensado. La involución de la plantilla es prueba de temor a lo que pueda llegar y a la deriva que se pueda tomar a partir de ahora.

Pesan mucho las cuatro derrotas consecutivas, y las cinco en los últimas seis jornadas. Por el fondo y la forma. Porque aunque el Estudiantes compite (solo ante el Barcelona se perdió de manera clara), da la sensación que el equipo no da para más. Que hay un techo de cristal irrompible por ahora. Que a la plantilla confeccionada le falta algo. Ideas, un sentido de pertenencia, de grupo.

Reflejada la inoperancia ofensiva hoy desde el salto inicial. Un servidor entró dos minutos tarde (cosas del transporte público un fin de semana en Madrid), y no se preocupó en ese momento. Pero pasaron cinco minutos y el marcador no variaba: el Estu llevaba, a los siete minutos del primer cuarto, solo dos puntos. Burgos no andaba mucho mejor, por lo que el partido tomaba matices de sueño. El ambiente en el Palacio, no obstante, distaba mucho del habitual, gracias en buena parte a los cientos de aficionados burgaleses desplazados a Madrid. Colorido en las grandes y cánticos cruzados. Fue la mejor noticia del partido.

Porque en pista, errores y más errores. Algunos más graves que otros. Víctor Arteaga fue el primer señalado de la grada y de Dzikic. Con razón. El pívot volvió a su versión de la pasada temporada: el lento, el frágil, el despistado. Le comieron la tostada una y otra vez.

Pero no solo a él. La dejadez por momentos era insultante. Prueba de ello los 14 rebotes más que capturó Burgos: ¡¡21 en ataque!!. Segundas opciones concedidas una y otra vez y claro, Clark (18 puntos) o Benite (17), camparon a sus anchas.

En el segundo cuarto el ataque mejoró algo. Miento: mejoró Palacios (12 puntos), el único que atinaba al aro, corría y defendía con sentido. El colombiano se echó al equipo a la espalda cuando peor pintaba el partido. Galones.

Tras el descanso, otro momento de desconexión, que son cada vez más habituales. Burgos volvió a subir la diferencia a más de diez puntos, espoleado por su fiel afición. El Estu entraba en crisis sin vistas de resolverla. Todo era y es previsible en el ataque colegial. Brizuela (15 puntos) por más que intentaba meterse en el choque no lo conseguía. Y con él, el bloqueo mental y de ideas. El canterano colegial sumó a cuenta gotas, y seis fueron desde la personal.

Misma situación

Ya en el último cuarto, se acumulaban las malas noticias. Kadji y Brizuela, dos piezas clave para Dzikic, sumaban cuatro personales cada uno. Burgos leyó bien los emparejamientos y dibujó mejores situaciones de lanzamiento. Al contrario que el Estu, había ‘algo más’ en sus ataques. Confianza en los lanzamientos, triunfo en los rebotes, entre otras cosas.

Movistar Estudiantes, con más corazón que cabeza, logró llegar a un final igualado gracias a un triple loco de Pressey (11 puntos), que antes había errado dos tiros libres determinantes. En la última jugada, como contra Iberostar Tenerife, Dzikic calcó la pizarra para Brizuela en cabecera. Esta vez, el vasco se fue hacia dentro pero con un resultado similar: el fallo. La bomba no entró y Estudiantes no pudo forzar la prórroga. 

La entrada en la UVI es una realidad. Los síntomas se agravan porque el club roza el descenso y tres de las cuatro derrotas han sido en casa frente a rivales asequibles (Andorra, Tenerife y Burgos). Más adelante vienen otros dos de la misma liga (Zaragoza y Murcia) por lo que vencer al menos esos encuentros se ha convertido en una obligación necesaria.

El fondo parece profundo y Estudiantes va de cabeza a buscarlo. Y da mucho miedo.

 


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