Harakiri en Azpeitia (88-72)

Publicado por Victor Plaza en

Harakiri no es un nombre vasco pero podría serlo. Harakiri es suicidio en japonés. Harakiri es a lo que jugó Estudiantes en Azpeitia, en su primera derrota en LEB Oro. En la cancha del colista que aún no conocía la victoria. Ante 200 dementes desplazados. Si hay que perder, que sea lo más estudiantesco posible.

El partido fue bochornoso, rozando el ridículo. No alcanzó esa categoría porque Juaristi completó un gran partido, y buena parte de la victoria corre a su cuenta y culpa. Los recién ascendidos de LEB Plata acabaron con unos porcentajes de acierto escandalosos (72% en tiros de dos, 42% en triples), que no hacían más que incidir en la grave imagen defensiva y anímica de Estudiantes. Si no fuera por los cánticos incansables de la Demencia, esto hubiese sido un funeral en toda regla.

El Estu elige trato

Por supuesto, el 27-9 del segundo cuarto fueron los peores minutos del Estu en LEB. Allí donde menos se lo esperaba. Se demuestra la dureza de la competición, y el castigo por salir a una cancha con exceso de confianza y conformismo. La prórroga en Madrid del último partido no parece haber encendido las alarmas de precaución. Todo lo contrario: «vamos 4-0 al campo del colista, ¿qué puede pasar?»

Del truco o trato de estas fechas tan señaladas, los de Cuspinera optaron por el trato, buscando una supuesta superioridad desde el inicio. Juaristi, claro, les dio truco por todos los lados y desde el minuto uno. Nunca fue superior Estudiantes. Ni un segundo. Y eso habla muy mal de los colegiales pero mejor de los locales.

Vino a asustar Estudiantes a Azpeitia y se fue trasquilado, con un neto golpe de realidad. El objetivo es invariable, pero el camino iba a estar repleto de piedras. Hoy, la primera y bien grande.

¿Quién se salva? Pues casi nada ni nadie. Solo Rubén Domínguez (9 puntos, 2/3 en triples) combatió cuando el partido estaba vivo. El canterano, el mejor en la primera mitad, pide más minutos a gritos, mientras que Nacho Arroyo terminó como el mejor valorado (13). Beirán, con un extraño reparto de minutos, compareció ya en el tercer cuarto, con el equipo cuesta abajo y sin frenos.

El resto, sin partido: Juaristi ganó todas las estadísticas, las que sirven más y las que menos. Y sobre todo, ganaba en pista, pues no perdonaba los agujeros colegiales en la defensa.

Sin fallo del rival, la reacción táctica desde el banquillo también brilló por su ausencia: la primera zona llegó en el último cuarto, con todo el pescado vendido. Jota sigue sin una referencia interior, pues Poirier anda más pendiente de tirarse hasta las zapatillas y gesticular a los árbitros, Dos Anjos evita defender y Nacho Martín depende en exceso de su acierto en tiros liberados.

Tampoco se van de rositas los de fuera. Las siete asistencias EN TOTAL que repartió el equipo bien son un reflejo del encuentro de hoy. Mucha improvisación y precipitación, mucho 1×1 sin sentido, y mucha desazón. Un suplicio de 40 minutos.

Hay poco más que contar y lamentar. Por suerte, ganando 4 de cada 5 partidos, el Estu sube sin problemas. Pero venimos de una casi derrota ante Alicante y de este tropiezo en tierras del norte. Es decir, la dinámica ascendente se ha detenido por completo, quizá demasiado pronto.

No obstante, por talento y galones, esto se debe quedar en lo que ha sido: un susto de Halloween. Debe servir para reaccionar y comprender el respeto y la dureza de la LEB Oro. Antes de hoy esas dificultades eran solo suposiciones teóricas. Ahora es real y a partir de ahora es cuando más hay que demostrar esa vitola de favorito indiscutible. Menos Harakiris y trucos, y más cabeza y razón.


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