Sí se puede

Publicado por Victor Plaza en

El tiempo apremia más que nunca. A su vez, se observa que la metamorfosis está llegando a su punto más álgido. Solo queda el escalón definitivo. Ese que representa todo, la condición sine qua non sobre la que dependen todas las demás: ganar.

Estudiantes tuvo al Barcelona, líder de la liga, a su merced durante 28 minutos, que ante la mejor plantilla de Europa son muchos minutos. Retornando sensaciones de otro siglo, como la defensa, la pasión, las ganas, el ambientazo en la grada. Competir ante un grande de tú a tú, superarle, ilusionarte con derrotarlo, alegrar a tus fieles aficionados.

Movistar Estudiantes ha recuperado varios factores que hace unos meses parecían muertos: la garra, la entrega, el bloque, la defensa. La llegada de Javi Zamora al puesto de head coach ha supuesto una inyección de moral y de ilusión. De eso no hay dudas. Jugadores comprometidos, conectados al partido, al banquillo, a la grada. Con roles claros y mostrando una actitud mucho mejor que en pasadas jornadas.

Hoy, ante un Palacio de gala, Zamora sorprendió desde el inicio. Sola y Show, presentes en el quinteto. Y además, con muy buenos minutos, sobre todo del primero. Enfrente, las torres de Mirotic y Tomic, posiblemente el mejor juego interior del continente. Y ahí estuvo Vicedo, Dangubic, Palacios, Arteaga. Defendiendo y siendo superiores por momentos. La grada aplaudía cada recuperación, cada tapón, cada rebote defensivo. Que no fueron pocos en la primera mitad.

La larga y generosa rotación de Zamora (hasta debutó Mullens) fue clave en el dominio colegial de la primera mitad. Y pese a que a Edwin Jackson -ovación para él en su vuelta a casa – aún le falta carburar mucho (1/8 en tiros de campo). Eso sí, atrae defensores como nadie, y libera tiros de sus compañeros.

Esa es una de las claves: el acierto exterior de Estudiantes. En la primera mitad todo fueron alegrías: Scrubb y Avramovic hacían estragos desde el perímetro, frente a un Barcelona rácano y lento. Qué oportunidad de oro…desaprovechada.

Los principales vítores se los llevaba Sola, una lapa para el backcourt azulgrana. 18 minutos jugó el chaval. No es ninguna tontería la confianza de Zamora en cualquiera de sus jugadores, llámese Adams o Edwin. Mientras, la grada disfrutaba y sufría a partes iguales por lo mucho que hay en juego. Hoy el ambiente fue magnífico. Hasta bajaron el volumen de la música y se podía hablar con el de al lado. Otra mejora.

Ahora, lo malo. Ya lo dijo Zamora en rueda de prensa: «El camino para mantener la categoría es ganar. No podemos estar satisfechos. El equipo se deja el alma, pero este no es el camino”. Duro -quizá demasiado tras el esfuerzo de hoy- pero real como la vida misma. 

Y es que su equipo fue notando el desgaste físico, pese a la extensa rotación. El Barça, en uno de sus peores partidos de la temporada, se puso por delante a dos minutos del final del tercer cuarto, y ya no soltó el testigo. Ni siquiera una falta y técnica a Tomic les desconcertó…pese a los intentos del Delfín Ramiro, que imitó al pívot visitante y se quitó también la suya.

Al Estudiantes se le había fundido la luz de las ideas ofensivas, lo que represento toda una agonía asfixiante para los objetivos colegiales. Tanto que hubo hasta tres ataques consecutivos que acabaron con un lanzamiento de Palacios desde el triple.

Un jarro de agua fría tal y como había transcurrido el partido. La grada, intensa en minutos anteriores debido a protestas al trío colegial -¡qué sorpresa, eh!- también se fue apagando, especialmente cuando los tiradores del Estudiantes erraron sus lanzamientos (Jackson en tres ocasiones, Avramovic en dos) y los del Barça (Kuric y Hanga), no lo hacieron. Fue esa diferencia individual la que marcó el devenir del encuentro. Por cierto, bonita ovación la de los aficionados colegiales para Kyle. Fue el Estu quién le trajo a este nuestro continente, hace ya unos cuantos años.

Un palo mental importante, que duele al instante, pero se pasa más rápido que otras derrotas. La de hoy se contaba con ella, y pese a eso, estuvo más cerca que nunca. Hubiera sido una victoria gratis, inesperada, muy útil para lo que viene.

17 días, 3 partidos, 1 temporada

Estudiantes buscará triunfos contra tres rivales directísimos. Primero viajando a Murcia (domingo, 17:00), y regresando a Madrid para los dos siguientes encuentros: contra Fuenlabrada (domingo 22, 12:30) y Betis (miércoles 25, 20:30).

Las cuentas, claras y al pie. Si los de Zamora pierden los tres, es carne de LEB. Hecha, muy hecha y pasada por la parilla. De ganar uno, el panorama sería casi imposible. Ganando dos, seguiría en la cuerda floja y habría que mirar más adelante. Y venciendo en los tres, además de (posiblemente) salir del descenso, el chute de moral sería inmenso.

Jugando/defendiendo como hoy sí se puede.

 


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