Abismo a la vista

Publicado por Victor Plaza en

Por muy grande que sea el Abismo, no asusta, sino decepciona. Por muy profundo que parezca, no sorprende, sino avisa. Por muy dañino que sea, no hay alaridos, sino calma tensa. Los dos, Abismo y Estu, se conocen y comienzan la negociación.

A mitad de febrero, Estudiantes se encuentra con su precipicio particular. Es enorme, gigantesco, de caída fatal e inevitable. Abismo y Estu se dan la mano, temporada sí, temporada también. Y en esa persistente negociación entre la propia Muerte y un club en cuidados paliativos, nada cambia. Todo sigue igual.

A la negociación acuden los culpables (jugadores, directivos y técnicos) que son, a menudo, distintos. También los testigos, las víctimas voluntarias, la afición, los que nunca cambian. Siempre están ahí, en la escena del crimen. Pasivos, atormentados e impotentes. Todo su sufrimiento se mantiene, a la espera de conocer cuál de los negociadores tirará esta vez con más fuerza: si la LEB u otro milagro en la UCI.

Enseñan sus «cartas». Por un lado, las de un equipo en caída libre, con «diez derrotas en once partidos»; por el otro, las de «una enfermería aún mermada por la covid». De uno, los «vicios tácticos y de planificación» de una plantilla rebosante de talento. De otro, los «36 días sin jugar ni entrenar» que aún colean.

Carta anulada la última. Valió para el derbi, no ayer. Pero hay más. El Estu saca la del esfuerzo, la del competir hasta el final, la de «si entra el tiro de Brown todo sería distinto». El Abismo/LEB/Muerte la del «Gipuzkoa te pinta la cara durante tres cuartos». Y no hay discusión en esta contienda: no tiene plantilla el Estu para llegar a ese sufrimiento extremo ante un rival como el de ayer. No para llegar a perder por 12 puntos en un partido a cara de perro, con tanto en juego. No, además, de la forma en que se perdió.

La forma (y el fondo) en que se perdió

Por dónde empiezo. Quizá por el final, por imaginar la euforia si Brown llega a meter ese último triple. Hubiera levantado los puños, con rabia, y resoplado de alivio. Hubiera, en un deporte resultadista, escrito sobre la entrega del equipo, la remontada, el punto de inflexión que hubiera supuesto para lo que queda de temporada.

Estaría leyendo sobre esas cosas superficiales, efímeras, fruto del momento. Y quizá no entraría al fondo de la cuestión. Al horrible partido del Estudiantes. A las nefastas decisiones tácticas, y no precisamente en el último minuto. A la feria de tiro que se ha convertido la plantilla, incapaz de meter tres de cada diez triples lanzados en soledad. Es, y perdonen la comparación en esta época de la humanidad, como un virus que entra al organismo y se multiplica por dos cada fin de semana.

La desesperación cundió desde el principio. Suerte los seis puntos de diferencia al descanso. 45 anotó Gipuzkoa en dos cuartos. A ese ritmo, con esa defensa, no había ninguna opción. Tras el descanso, Zamora sale sin bases (y será por señores de 1,75m), y el partido se va. El staff tarda 4 minutos y medio en darse cuenta del destrozo. Una roca en la mochila.

El peso aumenta mientras los males ya viciados se mantiene: los cambios automáticos, las desconexiones defensivas (faltas de ataque por no estar mirando hacia el frente) y los errores en el tiro. Súmale la fragilidad por dentro, donde ayer Okouo pareció, por momentos, Shaquille O’Neal.

El Estu, mientras, un manojo de nervios interno y externo. Repleto de errores tácticos, y también mentales. De puertas para fuera, no da buena imagen y no dice nada bueno consumir treinta segundos de los tiempos muertos y saltar a la cancha mientras el rival aún sigue discutiendo opciones tácticas. Pero es que de puertas hacia dentro, los resultados de los tiempos muertos en pista ni se ven ni se esperan. Una vez más, las jugadas se resumen en hacer ochos en cabecera y terminar con el 1×1 del jugón pertinente: Avramovic, Gentile, Barea, Roberson…Repetimos: está muy bien tener talento y aprovecharse de él, pero no como regla general. Sin sistemas, sin roles definidos, sin lógica de quintetos compensados, el precipicio del Abismo resbala todavía mas. Sus «cartas» valen el doble.

Utilizas cuerdas para llegar con vida. Varias te han llevado a un final igualado. Y es que nos conformamos con poco: con -por fin- dos triples consecutivos anotados, más un tapón y un rebote defensivo. Un parcial veloz a poco que subimos la intensidad. Un parcial que no tuvo continuidad cuando el Gipuzkoa más agonizaba (70-73), por otras tantas malas decisiones ofensivas, sin ton ni son. Un parcial, en definitiva, para llegar al borde y ver la merecida caída un poco más cerca.

El final: un problema común

Sin orden desde la banda, los finales son caóticos. Tan pronto Barea y Gentile fallan sendos ataques consecutivos, como anotan los dos siguientes. Como detalle, otro tiempo muerto, el que marca la última defensa en estático del Estudiantes. Hablan muchos -Zamora pide falta y Avramovic le dice que no porque pitaran antideportiva- y la quinta voz, Gentile, cierra la charla con un «¡rebound, rebound!». Será el italiano el jugador que no saltará en el palmeo de Radoncic para poner por delante al Gipuzkoa quince segundos después. No se puede sostener.

Barea, con la experiencia acumulada, se juega la última canasta con éxito y el equipo, con la dinámica acumulada, realiza un penoso balance defensivo que acaba con un 2+1 de Pere Tomas. Desde aquí y hasta el final, Javi Zamora tiene poca culpa. De ese balance y de lo que ocurre justo después. Además, bastante tiene ya.

Tomas tira a fallar y mete el adicional. Hay una última opción de victoria. Pizarra y tiro liberado de Brown. Debatible y discutible si esa era la mejor opción, el buscar un triple con un 22% de acierto de equipo (valiendo una de dos para la prórroga) pero eficaz sí fue (un triple sencillo en cabecera). Nosotros pensamos que además Brown era lo más lógico en ese momento, ya que Roberson o Barea necesitan más tiempo para armar su tiro, junto con la mayor atención del Gipuzkoa sobre ellos. Y Alec, dentro de lo malo, había enchufado un par en el último cuarto. Siempre hemos defendido al jugador «en racha» para esos tiros finales. Cuestión de sensaciones.

Pero bueno, que derrota y partida perdida. Balance de 5-14 y ya empatados con el descenso (con dos partidos menos). El Abismo roza el órdago ante un Estu sobrepasado y confuso.

Javi Zamora y el período de reflexión

Cataluña tendrá este sábado 24 horas de reflexión, previa jornada electoral. Movistar Estudiantes tiene 15 días hasta el partido del Unicaja, es decir, 360 horas para dar un vuelco de 180 grados (paralelismo encontrado totalmente al azar, es lo que tienen los números).

Coñas matemáticas aparte, es un tiempo para el cambio. Era precisamente eso, el tiempo, lo que salvaba a Zamora hace unos dos meses. Ahora ya no lo es. Ahora queda menos. Queremos pensar que todavía es suficiente, pero a día de hoy, ¿a qué equipo de la liga puede ganar el Estudiantes? El club tiene la peor dinámica de la competición con diferencia en un momento clave, donde los cambios aún son posibles. Más tarde será eso, tarde.

Se suele argumentar que el entrenador es el eslabón más débil de la cadena, el más fácil de hacerle caer y el menos culpable de la situación. En nuestro caso, estamos de acuerdo con las dos primeras y no con la tercera. Esta plantilla, quizá la de mayor talento de la última década, no está bien entrenada, resultados aparte. No avanza desde hace tiempo y la situación se torna a preocupante. Habrá muy buen grupo e irán todos a una, pero esa supuesta sintonía no está sirviendo para nada. Hay que relevar a Javi Zamora ahora que hay dos semanas de parón.

A estas horas, el entrenador del Estudiantes está en la cuerda floja, y son cada vez más personas de la directiva las favorables a su destitución. Si algo salva a Zamora…no sabemos qué es. Si el hecho de que no hay un sustituto claro (Asensio es tajante sobre Jota Cuspinera, y sin noticias de Luis Casimiro o Perasovic, por decir nombres), si no hay dinero para el finiquito del coach (con contrato hasta final de temporada), o si realmente los que mandan siguen viendo a Zamora como el indicado para salvar el barco a la deriva, algo cada vez más en cuestión.

Deben ser pocos los respetables aficionados que comulgan con esa última opción. A la hora de escribir estas líneas, y con más de 500 votos en nuestra encuesta, seis de cada diez optan por el despido de Zamora. El resto se divide, por orden, en no hacer nada, reflexionar durante el parón o cortar jugadores.

https://twitter.com/EstuPlaza/status/1359617552037662724

 

No hay comodines

La partida de «cartas» entre el Abismo y el Estu seguirá su curso en los próximas horas, días y semanas. Ya veremos si con cambio de negociador o no. Ya veremos si con caras o propósitos nuevos. Lo que no veremos esta vez serán comodines: «Despacho» y «Pandemia» ya han sido utilizadas. Pinta feo porque además el Joker siempre reina en el caos donde anda sumido y ahogado este Estudiantes.

 

Fotos portada, Avramovic y Zamora: J.Pelegrín

Resto: Acunsa GBC


3 comentarios

Capitán Ahab · 11/02/2021 a las 10:08

Una plantilla con Barea, Roberson, Gentile y Avramovic sufriendo contra un equipo como GBC, aseado pero nada más.

Se lleva diciendo años: falta un 5 intimidador, no Arteaga, que el chaval se desconecta cada dos por tres y las consecuencias suelen ser, por este orden, rebote de rival, rebote del rival más canasta, rebote del rival más canasta más adicional. Ayer le pitaron una en ataque por no mirar en el contraataque.

De Delgado, pues bien, voluntarioso, cada vez mejor, pero no te pueden pitar 3 segundos en zona si juegas en ACB. En liga municipal ya es vergonzoso que te la piten…

De Vicedo… pues no está y, lo que es peor, ni se le espera. Hace años que dejó de ser un jugador con potencial para ser un jugador que pasará a la historia del club como la eterna promesa… una pena, pero no da nivel ACB.

De Brown… pues ayer metió dos y falló el decisivo. Teniendo a Roberson, Barea, Avramovic… se la das a Brown… discutible. Pero vamos, yo le hubiera cortado hace tiempo… una sombra de lo que fue.

A Gentile se le excusa por el tema coronavirus, pero vamos, todo lo que no sean 15 puntos por partido es un fracaso para él y para el club.

Djurisic… otro misterio de la dirección deportiva. Le echa voluntad el chaval, pero su juego se resume en la jugada en la que hace un reverso, se queda solo y decide hacer otro reverso justo donde hay dos defensores rivales. Consecuencia, pérdida de bola y canasta rival.

En fin. Todos los años decimos lo mismo, que nos vamos a LEB, pero es que este año tiene una pinta… esperemos que Bilbao, Betis y GBC empiecen a perder partidos porque si no estamos jodidos…

Aúpa Estu!

Guille Fernández · 11/02/2021 a las 14:57

Cada minuto que Zamora sigue como entrenador del Estu es un minuto más cerca de la LEB. Hay que aprovechar estas dos semanas para traer a alguien nuevo y que se haga con el equipo.
También cortaría a Brown, que es una broma de mal gusto.

Gripero · 12/02/2021 a las 00:31

Que hay que despedir a Zamora y contratar otro entrenador mañana mismo, ya que no se hizo hoy. Todavía hay opciones de evitar el descenso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *