La deuda ataca de nuevo

Publicado por Victor Plaza en

La Agencia Tributaria ha hecho pública en el día de hoy la lista de morosos, aquellas personas o entidades que deben más de un millón de euros a Hacienda. Una de las 4.028 personas individuales, empresarios y sociedades incluidos es el Club Estudiantes, que debe 8.213.298 € al fisco público.

Que Estudiantes arrastraba deuda no es una noticia. Hace años, la cifra llego a ser de hasta diez millones de euros, con riesgos reales de desaparición. La deuda fue reduciéndose y el último dato disponible es de 2017. Entonces, Estudiantes debía 6 millones de euros. Tras un acuerdo con la Agencia Tributaria (previo patrocinio y ayuda de Movistar), el club estaba obligado a pagar un millón al año. Es decir, destinar al pago de la deuda el 50 % de lo que ingresa por los abonos, el 50 % de los ingresos de la ACB y competiciones europeas y el 50 % de la venta de jugadores.

Hay una posible respuesta a la cuestión de por qué Estudiantes no aparecía en la lista el año pasado y sí en la de éste: que «dichas deudas o sanciones tributarias no hubiesen sido pagadas transcurrido el plazo de ingreso en periodo voluntario», tal y como refleja el artículo 95 de la Ley 34/2015 en cuestión de ‘Publicidad de situaciones de incumplimiento relevante de las obligaciones tributarias’.

En cristiano: probablemente, el club se habría saltado algún pago de los acordados (un millón cada año) y Hacienda le incluye de nuevo en la lista. Lo que es más difícil de argumentar es cómo ha aumentado la deuda de 6 a 8 millones si, en teoría, se reducía cada año. He ahí la cuestión.

Galindo y el universo paralelo

Eso es lo que pregonaba en público la directiva. Su bandera era la supuesta perseverancia y consecuente gestión económica. El 20 de mayo de 2018, el propio presidente, Fernando Galindo, llegó a decir: «Estamos pagando las consecuencias de políticas no responsables económicamente en otras temporadas; no podemos gastar lo que no podemos, pero cuando el club esté saneado en dos años podremos gastar más en plantilla.

Con lo conocido hoy, es imposible sanear en dos años un club cuya deuda ¡¡ha aumentado!! y debe más de 8 millones. O nos estamos perdiendo algo, o el presidente y su Junta Directiva mienten más que hablan.

Los 8,2 millones de deuda están fechados a 31 de diciembre de 2018. Es decir, no tienen en cuenta el nuevo ingreso de Movistar (primeros meses del año) ni la ampliación de capital de casi un millón de euros, que finalizó en enero. Es, con muchas comillas, la única buena noticia en todo este laberinto. 

Además, hay que tener en cuenta una circunstancia importante y difícil de mantener en estos tiempos: la existencia de un patrocinador principal fiel y potente. Sin Movistar no queremos pensar qué hubiera sido de este club.

La multinacional de telecomunicaciones y el resto de los patrocinadores aportan la mitad del presupuesto. Un total de seis millones la pasada temporada (18/19), según información del portal especializado Palco23. Tres millones se destinaron al primer equipo y el resto se reparte entre los gastos de estructura, mantenimiento de las instalaciones, deuda con Hacienda (el famoso millón), el equipo femenino y la cantera (500.000 euros).

Un calvario que no cesa

Movistar Estudiantes no ha hecho más que subir el precio de los abonos, reducir en fichajes y plantillas competitivas (con las decepcionantes temporadas correspondientes), pagar tarde y mal a sus empleados y hasta jugadores y, pese a todo, la deuda es mayor que hace unos años. Aún con posibles intereses por retrasos en los pagos, no cuadra. En resumen: ¿¿??

A los aficionados no les queda ni el consuelo de saber que su equipo se está saneando poco a poco. Que las malas temporadas en el pozo de la Liga Endesa tienen una explicación. Que son años de mediocridad y que hay que apretar el cinturón. No, al menos, siempre según la Agencia Tributaria. Falta conocer la versión y cuentas del Club, que celebra su Junta de Accionistas el próximo 24 de julio a las 18:00 horas y donde debería dar explicaciones concretas.

Digan lo que digan, ahora se entiende algo más el inmovilismo forzado del club en el mercado de fichajes. Desde el entrenador que no termina de firmar hasta los jugadores. Con todos los rivales moviendo fichas, y dos ascensos de LEB que llegan con la viabilidad del fútbol como apoyo: Bilbao y Betis.

Se antoja una ACB 19/20 muy complicada para el Estudiantes, quizá la más difícil de los últimos años. Ni la deuda mejora. En LEB este equipo no tiene futuro alguno. Lo de hoy reafirma lo sabido.

 

 

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