Un riesgo histórico

Publicado por Victor Plaza en

La directiva del Movistar Estudiantes ha perpetrado el riesgo deportivo más importante de la historia del club: un cambio de entrenador a seis jornadas del final de la liga regular y del inicio de sus primeros Playoffs en la segunda categoría del basket español.

Si lo piensas, nuestro Estu vive sus días más aciagos en lo deportivo. Días, semanas, meses. Del descenso consumado a no ser ni el mejor equipo de la LEB. Del optimismo, al jarro de agua fría que supuso el choque directo con Granada. El objetivo inequívoco del ascenso directo, a la basura. La derrota en Coruña tras el tropiezo inesperado de los andaluces ha sido la gota que colmó el vaso.

Y es que los platos rotos siempre los pagan los mismos. La pieza más fácil, la más débil: el entrenador. Jota, que lo ha dejado todo por el club, ve truncado su proyecto en Estudiantes antes de lo previsto. Y él, que conoce la casa como pocos, seguro algo se olía. Granada, pero sobre todo, repetimos, Coruña, han sido dos piedras imposibles de apartar.

Improvisar es lo fácil

Si la Demencia se ha apropiado de eso de «madre de la ciencia» es por algo. Porque paciencia, en este club, poca. Una trituradora de entrenadores, manejada por los incompetentes de arriba, que han llevado al club a esta situación de mediocridad, tanto en lo económico (por suerte algo mejor que hace unos meses) como en lo deportivo (en el pozo absoluto).

La cuestión es que no aprenden, porque la impaciencia nunca ha funcionado en este club en la última década. Nunca una decisión en caliente (fichaje, destitución, etc) ha surtido el efecto deseado. Y ésta lo es: porque la directiva ha aprovechado el primer gran bache del equipo para cargarse al entrenador.

Cuando Pinilla (AS) adelantó lo de Jota, pensé que habría dimitido. Que no se encontraría con fuerzas para seguir. Que pensaría que ya era él mismo un factor negativo para sus jugadores, que no sumaba, que era mejor echarse a un lado. Nada más lejos de la realidad: es una destitución como un piano. La fría despedida de Jota, además, deja claro que las divergencias han sido evidentes.

Paremos aquí un momento para compartir una reflexión. Una decisión en frío hubiese sido echar a Jota en verano. Y oye, con todas las de la ley, pues al fin y al cabo con él descendió el equipo y no cumplió el objetivo deportivo establecido. Pero se dijo y redijo que Jota seguía para elaborar y liderar un proyecto de casa, en el club de su vida. La directiva apostó por él, prometiendo un renacer desde LEB, cuya estancia debía ser fugaz. Y cualquier marciano (del Estudiantes, claro) que hubiera llegado hoy a la Tierra y se enterara de lo de Jota, pensaría que el Estu está quinto, séptimo o incluso fuera de playoffs. Pero no: está a una victoria del líder. Es decir, con vida, con el ascenso directo matemáticamente posible. Es decir, no se echó a Jota cuando no cumplió su primer objetivo (salvación ACB) y se le echa ahora cuando aún hay opciones de cumplir el segundo (ascenso directo). Nadie al volante.

Estos, los de arriba, pecan de incoherentes, entre otros adjetivos. Porque el Estu aún está en la lucha por el ascenso. No ha ocurrido nada gravísimo como plantear la destitución de un entrenador al que además le renovaste como «proyecto». O te lo cargas el verano, o aguantas con tu carta todo el año. Cambiar la baraja ahora es peligroso.

Cuspinera molestaba. Porque es directo a la par que educado. Porque dice las cosas como las piensa. Porque ha tenido sus más y sus menos con los de arriba. Molestaba, no es una personalidad fácil de dominar. Y a la que han tenido opción se lo han cargado. Un riesgo a estas alturas de temporada. Un órdago a la competición y a la historia del club. Porque un segundo año en LEB puede ser dramático en todos los sentidos, viabilidad económica incluido.

Hasta aquí el enfado y nuestra oposición a la decisión de la directiva. Jota debió continuar, en nuestra opinión. Debió acabar lo empezado y sin ascenso, entonces sí, adiós y suerte. Pero los que mandan no han transmitido un mensaje de confianza para lo que queda. No solo a Jota, si no a la plantilla.

Buscando la lógica

Podemos llegar a entender ciertas razones de la destitución. Aquí lo hemos dicho muchas veces: Cuspinera preparaba muy bien los partidos, pero era incapaz de reaccionar si el otro entrenador le imponía su plan, su ritmo, o su esquema.

También le hemos achacado su perfil bajo con el arbitraje, muchas veces injusto en el criterio entre el Estudiantes -pues es el partido grande también para el trío del silbato- y el rival. ¡Cómo hemos echado de menos a ese Jota peleón en la banda, cabreado no solo con sus jugadores, si no con los colegiados!

Además, le criticamos su escasa apuesta por la cantera (uno de sus signos de identidad), Nacho Arroyo aparte. No dio la oportunidad a Alderete, ni se la estaba dando a un talentazo como Rubén Domínguez (Adams Sola ya estaba en dinámica de primer equipo antes de llegar Cuspinera). Incluso hemos llegado a decir, hace dos semanas, que había entrado en barrena y que el equipo, en vez de mejorar, daba evidentes pasos hacia atrás.

Sí, Jota creó la plantilla a su elección, pero no tiene la culpa de dos lesiones importantísimas como son las de Jackson y Poirier. Tampoco de que Dee, en principio determinante en esta categoría, sea una absoluta decepción. O que Djurisic, contrastado en ACB, lleve dos meses con la cabeza en otro sitio. El ventilador, si lo encendemos, da aire para todos los lados.

Y qué dice la afición?

No lleva ni 24 horas la encuesta en nuestra cuenta de Twitter y con más de 550 votos, el 60% de vosotros no está de acuerdo con la destitución de Jota. Existe, por tanto, una cierta igualdad con respecto a Cuspinera. Aún puedes votar si no lo has hecho.

https://twitter.com/EstuPlaza/status/1517152821346377730

Con este incierto panorama, estamos cagados. Y con miedo, normalmente, lo mejor es lo que no se ha hecho: no hacer nada y quedarse quieto. Miren a Rajoy, siete años Presidente del Gobierno. Él confió en su pasota personalidad, en su calmado instinto y en sus posibilidades electorales. No le fue mal. El Estu debe hacer lo mismo con las deportivas, porque las tenía con Jota y las tiene ahora

¿Problema? Un nuevo jefe en la oficina. Puede salir bien, pero introduces un factor casi azaroso para lo poco que queda. Diego Epifanio se tiene que hacer a esta plantilla, y ésta a él. Y rápido, muy rápido: el ascenso tiene que ser este año. No cabe otra. El tiempo juega en su contra y, por ende, en la de todos nosotros. Debutará este domingo en casa ante Gipuzkoa (12:30h).

El mejor de los posibles

Aquí hay dos debates. El primero, ya analizado, la salida de Jota. La directiva opta por destituirle, vale. Hay que fichar: segundo debate, ¿quién? En este sentido, todo un acierto. Con el panorama actual y lo que se viene, nadie mejor entre los posibles que Diego Epifanio, en cuyo historial aparecen dos ascensos a ACB con Burgos (en su primera temporada como head coach) y Breogán (al segundo intento). A día de hoy, Estudiantes no pide nada más que eso. Nada más y nada menos.

La directiva ha optado por la practicidad para intentar resolver el entuerto más importante de la historia. El reto de volver a la máxima categoría requiere muchas cosas, pero cobra un papel determinante la experiencia en la LEB. Por eso se fichó a Iñaki Martín y por eso se ha fichado ahora a Epi. Así de simple.

Quizá la directiva debió haber optado por esa simpleza en verano, antes que por el «amor» y el «sentimiento» de Jota como entrenador del club de su vida. Quizá pensaron que la LEB Oro no era tan complicada como la pintaban. O no esperaban a un Granada tan potente. Hipótesis, cuando la única realidad compartida por toda, absolutamente toda la afición es que el problema son ELLOS.

 

A Jota, gracias por el sentimiento, por dejarlo todo y por confiar en el proyecto. Por ser valiente cuando los mismos se cargaron, impacientes una vez más, a Javi Zamora. Por ser aún más valiente comprando la entrada de la selva de la LEB Oro. Lamentamos no haber podido disfrutar del mejor Jota, pero las circunstancias no acompañaban.

A Epi, confianza, y con la sensación de que lo que queda será largo- Playoffs y durísimos, salvo sorpresa-. Que se adapte rápido y que no le venga en grande el reto. Confianza en su pasado, pero la justa, pues manda lo práctico, de ahí su contrato hasta final de temporada. No queremos hacer otro artículo a final de temporada como el del descenso.

Suerte, pues la suya será la nuestra.

 

Si has llegado hasta aquí, nos interesa tu opinión. ¿Qué piensas de la destitución de Jota? ¿Llega tarde, o es un error? ¿Crees que Diego Epifanio es el entrenador adecuado? ¿Cómo ves el final de liga? ¿Y los Playoffs? Te leemos y debatimos en la caja de comentarios (basta con poner tu nombre o nick).

 

Foto portada: J.Pelegrín

Categorías: Opinion

10 comentarios

Rafa · 22/04/2022 a las 08:14

Grandísimo artículo, un placer leer reflexiones tan serenas y racionales sobre nuestro querido Estu. Despedir a un tio como Jota siempre es duro y deja un poso de duda, un hombre tan trabajador, honrado, sensato, que solamente transmite vibraciones positivas y además de la casa; lo ves trabajar, hacer declaraciones, disfrutar con lo que hace y piensas: «este es mi entrenador», además pensar que un entrenador segundo a una sola derrota del primero y campeón de la Copa, no está haciendo las cosas bien, es cunado menos temerario. Sin embargo, es cierto que el equipo transmitía inseguridad, dudas, falta de sistemas, que cuando se ganaba era por la indudable calidad de alguno de los miembros de la plantilla.
De las mil razones que pudieran justificar la decision me quedo con dos, por un lado su nula capacidad de reacción cuando las cosas se tuercen o como bien dices cuando el rival te plantea una nueva dinámica, cambia su estrategia o simplemente cuando el equipo se ve desbordado, no pedimos que siempre tenga la varita mágica pero si que se perciba que se toman decisiones y que se tiene un plan B ante las adversidades; la segunda causa es que, desde mi ignorancia, parece que algunas de las vacas sagradas están fuera mentalmente, es como si los que tuvieran que tirar del carro, para eso se les fichó y para eso cobran lo que cobran, no tienen la concentración y la motivación exigida, que esta circusntancia sea voluntaria o no, ahí lo dejo.
Resumiendo: Destitución de Jota creo que deportivamente acertada pero dura, difícil y dolorosa por todo lo que ha transmitido.

Pablo picazo · 22/04/2022 a las 08:20

En mi opinión, a Jota no se le debió renovar el pasado verano y se ha tardado mucho en cortarle.
Primero, por no conseguir que el equipo juegue bien, por lo que las posibilidades de ascender no se han visto claras en ningún momento, con independencia de la posición en la tabla.
Segundo, por no sólo no propiciar el desarrollo de los jóvenes sino por ponerlo en riesgo.

Javier · 22/04/2022 a las 08:53

A lo largo de la temporada y salvo excepciones (por ejemplo, el partido contra Girona) el equipo no ha tenido una actitud de compromiso y competitiva). Era evidente que había un problema con varios jugadores como bien señalas en el análisis; tampoco Beiran y Martin están aportando lo que se esperaba. Fagiano y Arroyo no hacen jugar y se limitan a botar y soltar el balón en el último extremo. Lo de Djurisic era escandaloso y Larsen empezaba a dar síntomas de deterioro…
Era obvio que había un divorcio deportivo
Así las cosas, el análisis no ofrece una solución para la alternativa de mantener a Jota. Como no se pueden cambiar a los jugadores la expectativa era seguir hundiéndose en el pozo…
Quiero creer que alguien conocería la realidad interna del equipo cuyos síntomas externos eran evidentes.
Creo tenemos plantilla para subir pero quedan 5 partidos de liga regular y 3 de playoff: 8 que pueden justificar un cambio. La cuestión es tener información rigurosa y adoptar la mejor solución.

Anabel · 22/04/2022 a las 12:51

Totalmente de acuerdo me parece un error soberano quedando tan poca competición y unos playoff tan duros, pero la impaciencia manda. Suerte a Epi, que me parece buen entrenador pero con un reto complicado, sobre todo por la presión de un equipo que sabe lo que se juega y parece no saber gestionarla, de ahí los partidos de Granada y Coruña, eso en Playoff, puede ser mortal. Y la pregunta que todos nos hacemos, cuando van a tener consecuencias los verdaderos responsables?, mucho me temo que NUNCA. Enhorabuena por el artículo. Aúpa ESTU.

Jesús · 22/04/2022 a las 18:15

Por algún motivo que desconocemos J lleva sobrepasado desde antes de la Copa. Se ganó (casi fue un descalabro) pero nada ha cambiado en estos últimos partidos. El banquillo perdido, sin reaccionar ante el tempo de los partidos y la afición desesperada en la grada. El equipo jugando con individualidades de Larssen y a nada desde el perímetro. Aunque el objetivo es el ascenso, no siendo primero no se cumple el objetivo y J debería haber dejado el banquillo hace ya unas cuantas jornadas. Ojalá en play off no se pierda en cualquier encerrona fuera del Palacio.

Anónimo · 23/04/2022 a las 13:15

Nada nuevo bajo el sol

Anónimo · 23/04/2022 a las 13:16

¿Y dónde queda esa frase hecha de que se le hace la cama al entrenador?.

Isra · 23/04/2022 a las 15:33

Personad mi ignorancia, ¿Cómo son los playoff en Leb? Porque lo que he leído por ahí no me ha quedado claro

    Ava25 · 24/04/2022 a las 01:19

    Los equipos clasificados entre el 2º y el 8º puesto disputarán los cuartos de final al mejor de cinco partidos. Los vencedores disputarán la Final a Cuatro de la que saldrá el otro ascenso. Esa final será, presumiblemente, en Madrid.

      Isra · 24/04/2022 a las 16:18

      Gracias. Según dónde leas se dice una cosa distinta

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