El océano del Estudiantes

Publicado por Victor Plaza en

El barco del Club Estudiantes fue, hace ya demasiado tiempo, un buque insignia capaz de sobrevivir en las aguas más bravas imaginadas. Tiempo después es un barco a la deriva con cientos de fugas por donde se cuela un agua cada vez más fría, más peligrosa, más hipotérmica. Los intentos de salvamento son en balde, en medio de un océano de mediocridad, apatía, decepción y fracasos. Un océano golpeado por tormentas deportivas, olas de excesiva presión y trajeadas criaturas varadas en el fondo marino, que sujetan el ancla del barco que perdió el rumbo. Un océano que parece no tener fin, cuya tierra no se vislumbra cercana. El océano, siempre azul (D)elfín, del Estudiantes.

«Todo o nada» fue el eslogan elegido por la queridísima Federación Española de Baloncesto para encabezar carteles, pancartas y demás objetos figurativos durante la Final Four de la LEB Oro en Girona, disputada hace unos días. Ya hemos reposado la decepción. Ya nos hemos mentalizado. Puede que no todos, que a ti aún te cueste digerir lo ocurrido. Pero si lo piensas, estaba escrito. Y, si me lo permites, hay que hablar sin tapujos sobre este enésimo fracaso de nuestro club.

«Todo o nada», un lema casi escrito a propósito con respecto a las aspiraciones del Estudiantes, el único equipo de los cuatro clasificados que no tenía previsto disputar esta fase, pues nunca debió clasificarse para la misma: la cima era la de otra montaña.

Así, los prolegómenos no auguraban nada bueno: el Estudiantes, histórico del baloncesto, no había sido capaz de ser el mejor equipo de la temporada regular, gran objetivo de la temporada. Algunos ya avisamos que ascender en la F4 iba a ser mucho, pero mucho más complicado, que hacerlo en liga regular. Para más inri, la elección de Girona como sede otorgó aún más dificultad al tramo final de la temporada.

Se veía venir. Se veía que el Estu llegó a la F4 de aquella manera: con cambio de entrenador –que no nos pareció una buena idea– y golpeado por el shock del Granada, que sí hicieron los deberes. No solo eso: el juego siempre ha sido preocupante (especialmente en estático), la plantilla estaba descompensada (¡¡solo un alero!!) y apenas se notaban diferencias entre el Estu de diciembre y el de junio. El avance táctico que se espera de cualquier club durante una temporada no ha existido.

El Estudiantes no minusvaloró la LEB Oro. Simplemente, no ha habido hambre y sí miedo. Miedo, pánico en los partidos importantes. Le puedes llamar presión, pero sabíamos a lo que veníamos. Sabíamos que éramos el equipo a batir. Sabíamos que nos tenían ganas, que para cada equipo jugar contra el Estu era el partido grande. Y, se supone, confeccionamos una plantilla para combatir esa presión, lejos de optar por un enfoque físico: veteranos curtidos en mil batallas + experimentados en ascensos de LEB Oro. El resultado ha sido nefasto: nadie se salva, excepto momentos muy puntuales (llegada de Larsen, final de temporada de Dee, o F4 de Beirán, por ejemplo).

Estudiantes lideró buena parte de la temporada, hasta que hubo marejada. Y ya dentro de la tormenta, que sea lo que Garibaldi quiera. En una huida hacia adelante, y pese a todos los males, el Estu estuvo a dos minutos de jugar en ACB. Pero lo que no pudo ser, no es, y ya en frío, uno debe aceptar que no merecimos subir esta temporada.

Así pues, el «todo o nada» parecía un mensaje del amigo Garbajosa a la plantilla. Lleida y Palencia habían cumplido objetivos (o más) y Girona tuvo a Marc Gasol desde mitad de temporada y fueron cuartos en liga regular. Los del lema éramos nosotros.

El caramelo

Nos engañaron como a niños. Muy del Estudiantes. Qué partido más serio ante Palencia. Joder, por fin una actuación completa en un partido de máxima importancia. Ese día, sábado, el sentimiento entre los desplazados era unánime: si jugamos igual de concentrados el domingo, ganamos, da igual Gasol o Gasola.

Quizá nos ilusionamos en exceso, aún tras la victoria de Girona a Lleida. Nos mentalizamos de un ambiente caldeado, repleto de bombos y cánticos futboleros. Nos vimos en la fiesta de Marc, que ya era una realidad, con su hermano Pau y su cuñada como invitados especiales en primera fila, al lado del presidente de la FEB. Un poco más atrás, la directiva colegial. Cosas de Garbajosa. Un esperpento protocolario.

El domingo (bueno, desde la elección de la sede) quisimos ver un complot, agarrarnos a un bote salvavidas por si el barco volvía a hundirse. Nos montamos excusas ficticias, pues el arbitraje de la final fue casi perfecto. A cada minuto que pasaba, pensábamos: «¿cuándo viene el robo?». La venda antes de la herida. No hubo herida. Solo baloncesto, y del cruel.

Lo perdimos exactamente del mismo modo que en liga regular: por nuestros miedos, por nuestros fallos, por nosotros. Por perdonar dos bandejas de Djurisic en el primer cuarto, por perder 11 balones y solo recuperar 1, por el 20% en triples, por los 9 tiros libres errados, por el campo atrás de Dee, por los ataques a falta de dos minutos, por mantener la defensa de Beiran (y no Sola) sobre Fjellerup…lo perdimos porque fuimos peores que el rival jugando a baloncesto.

Peor que hace un año

En estos tiempos todo acontecimiento parece histórico. También para nosotros, pues lo que hace un año nos parecía el desastre más histórico del Estudiantes, hoy confirmamos que no ascender es peor que descender. No solo anímicamente, sino deportivamente.

Más que nada, porque la ilusión se quema a pasos agigantados. El primer año de LEB para un club como Estudiantes es hasta especial, exótico, si me permiten. El segundo, dramático, real. Ahí estamos ahora, en el infierno de verdad. Con equipos y presupuestos como Burgos y Andorra. Sí, con la experiencia acumulada de este año, con los errores aprendidos, aunque visto el historial del club, los volveremos a cometer. Uno ya se cansa de confiar y confiar hasta la eternidad.

Vamos, que ascender se complica y se nota en la afición. Mientras un 55% de vosotros pensabais al final de la pasada temporada que regresaríamos a ACB en esta, ahora solo lo pensáis un 31% (encuesta de Twitter).

‘Decepción’ es el sentimiento más repetido entre los seguidores colegiales. Bastantes jugadores lo han representado, aunque es Djurisic el más señalado. No solo por su mala F4 en ataque y en defensa, sino por toda su temporada: era, sobre el papel, un jugador dominante para la LEB, y se ha quedado a años luz de eso. Faggiano ha sido muy irregular, Dee se enchufó demasiado tarde, Arroyo no ha echado la puerta abajo y Nacho Martín está semi retirado. Ninguno de ellos, ni otros, han dado la talla presumida.

En realidad, casi nadie se salva. Solo sacan nota Sola, Beirán y Larsen, que ha sido el único acierto de la dirección deportiva. También es cierto que un mono con dos pistolas hubiera fichado a Kevin, el mejor pívot de las últimas temporadas de la LEB, tras la lesión de Poirier.

Sobre las lesiones, precisamente, hay que decir que forman parte de la aleatoriedad del deporte. Que son parte del juego, que ocurren. ¿El Estu hubiera ascendido con dos piezas clave en la confección de plantilla (Jackson y Poirier) sanos? Vete tú a saber, ya que por ejemplo Larsen no hubiera llegado. Múltiples factores y baloncesto ficción que nos nos lleva a ningún sitio a estas alturas.

Lo inmediato

Aventurar el futuro próximo del Estudiantes en cuanto a confección de plantilla es para valientes. Habrá movimiento, eso seguro. Piezas clave como Dee y Larsen ya negocian con Andorra, que viene fuerte. Otros como Jackson, Poirier o Djurisic, están con un pie y medio fuera. Con los canteranos, Faggiano y Dos Anjos, en principio, se cuenta, y queda en el aire la renovación de Nacho Martín y Javi Beirán, (estos dos últimos tenían continuidad asegurada en caso de ascenso).

Vamos, que hay trabajo en las oficinas, en las que también puede haber cambios. Lo malo es el tiempo, pues cuanto más tarde entres al mercado, peores jugadores quedan. Y ya se ha comprobado que para jugar en LEB hay que tener jugadores de LEB, y no veteranos de ACB + canteranos: los primeros no cumplen los umbrales físicos de la categoría (el Estu ha sufrido en casi todas las posiciones) y los segundos acumulan demasiada presión en cuanto fallan los primeros.

Sobre el staff, en principio se le dará a Epifanio la posibilidad de continua al frente, en la que sería su primera temporada completa como primer entrenador del Estudiantes. Si hay un cambio profundo en los mandamases, o el propio Epi decide no continuar, la situación podría cambiar.

En general, la afición apuesta por una renovación importante (la mitad de la plantilla), y menos de un 10% daría continuidad a la misma. Lo único con absoluta seguridad es que Movistar seguirá como patrocinador hasta 2025.  No me quiero ni imaginar qué habría sido del club y de su deuda en estos últimos años -y ahora- sin el apoyo de un patrocinador así de potente: el Estudiantes le debe permanencia vitalicia a la operadora de telefonía.

La compra

Puede que estemos ante los últimos días de Galindo, Asensio y compañía al frente del club. Porque tal y como ha adelantado el periodista de Onda Madrid Carlos Sánchez Blas, el propio Galindo lleva negociando desde hace meses la venta del Estudiantes a un con un grupo inversor potente con sede en Madrid y distintas operaciones en Suiza e Inglaterra.

No se sabe más, pero ayer en el Consejo de Administración admitieron que la operación está avanzada (más aún tras el descenso) y se podrá cerrar en los próximos días.

Esa es la noticia, y de ella a la realidad hay un trecho. Bien es cierto que todo lo que llegue será mejor de lo que hay ahora. La salida de la directiva es uno de los deseos mayoritarios de la afición desde hace más de un lustro, y ahora está más cerca que nunca de completarse. Veremos quién es el comprador, qué presupuesto maneja y qué cambios quiere hacer. El 23 de julio podrá ser ratificada esta operación en la Junta de Accionistas. Así pues este verano, más que ningún otro, las incógnitas son enormes.

Una frase chula, LA FOTO y nos vamos

Al final, el océano cambiante del Estudiantes, por mucho que distintos capitanes lo exploren, acaba siendo inabarcable. Pero incluso en su más agónico momento, mientras no pierda el COLOR, seguirá VIVO.

Fotos: J.Pelegrín

 

 


8 comentarios

Coyote · 24/06/2022 a las 09:50

Grande Victor, en tu línea.
Miedo me da lo de que Dee y Larsen estén ya negociando con Andorra porque son de lo poco que se tenia que negociar, también mal por ellos si hay intención del club en que sigan y viendo la incertidumbre por la llegada del nuevo inversor se curan en Salud sin esperar oferta de renovación por la nueva cúpula.
Pánico tengo a que hasta agosto nadie empiece a mover la plantilla porque en ese caso estaremos muertos y los nuevos por muy buenas intenciones que tengan empezarán con mucho escombro en el equipo.

Ava25 · 24/06/2022 a las 10:08

Buen análisis.
Pues yo sí apuesto por la continuidad (salvo 2-3 cambios). Creo que mucho movimiento no da estabilidad a un proyecto serio. Al final, pese a todo, casi subimos!!

Rafa · 24/06/2022 a las 10:12

Gran artículo, certero como siempre. Lo de Larsen con Andorra es un mazazo, a Larsen había que haber intentado atarlo en Girona mismo, y Dee creo

Rafa · 24/06/2022 a las 10:14

(2) Decía que Dee, que seguro tiene un contrato alto, no ha hecho méritos para la renovación, creo que ha sido una rreemora gran parte del año

    Pegasista · 24/06/2022 a las 12:29

    Buen análisis

    Agustina · 24/06/2022 a las 17:44

    Y qué pasa con De la Villa, mantenido sorprendentemente a los mandos de la dirección deportiva gracias a su “trepismo” exacerbado con Galindo, a todas luces incapaz de cumplir en un cargo que le queda grande a años luz? Cuando se va a prescindir de los Alberto Lorenzo, Javi Cabrerizo, Pokiki, gente presente en tooodos los descensos (efectivos y no efectivos) y fracasos del club, cuya toxicidad y falta de compromiso cuando las cosas van mal ha sido palpable con cada uno de los entrenadores que han pasado?

Capitán Ahab · 25/06/2022 a las 12:49

Voy hacer mi propio 1×1 del año, ya que he visto el 95% de los partidos del equipo

Cuspinera: le vino grande la ACB y le vino grande la LEB. Incapaz de salir del 1vs1, plantear alternativas de juego o esquemas más allá de lo básico

Epi: Si hubiera tenido más partidos y hubiera puesto su impronta en los fichajes habría sido otra cosa. No ha tenido tiempo suficiente ni el apoyo en los despachos para fichar.

Faggiano: Bien, sin más. El base que debería comandar el juego se ha quedado a medio camino. Partidos muy buenos y partidos más que mejorables. No ha sido el base dominante que se esperaba de él.

Nacho Varela: El fin de temporada en ACB auguraba un buen año, pero fue un espejismo. Partidos muy bueno alternados con algunos en los que ha desaparecido. Parecía que sería su año y, como es habitual en el Estu, se ha quedado en nada. Lo bueno, tiene margen todavía.

Dee: Yo he debido ver a otro Johnny Dee… Un tirador que solo ha destacado en un puñado de partidos y que no ha estado a la altura, ni de lejos, de lo que se esperaba de él. Quizá la mayor decepción del año. Prometía ser de lo mejor de la LEB y se ha quedado en un jugador sin más. Algunos partidos ha tenido fallos propios de categorías no profesionales, por decirlo suavamente.

Rubén Domínguez: Otro año que no se le han dado todas las oportunidades que merecía. Incalificable el trato de Cuspinera a este chaval. Tiene mucho potencial, pero no le dan oportunidades.

Sola: enésima temporada que se le da de margen y enésima en la que no explota. Mejora, sí, pero no explota, que es lo que se le pide. La eterna promesa.

Djurisic: Mejor no digo nada porque me enciendo

Beirán: El hijo pródigo vuelve a casa y… decepciona. Por lo menos a mí. No ha sido tan diferencial como se esperaba y esos famosos intangibles no han servido para lo que vino: ascender. Si es cierto que sin él no hubiéramos ganado algunos partidos, pero su temporada solo se puede calificar de fracaso puesto que venía para ascender al equipo.

Nacho Martín: Muy decepcionado con su rendimiento. Se le ha visto primero fuera de forma y luego apático. No sé si la edad o que esperaba tener otro rol en el equipo.

Urtasun: Quizá la mejor noticia de este año. Un tipo que le echa huevos y no se da por vencido. Un veterano de los que aporta dentro y fuera de la cancha. Un poco irregular, pero para lo que venía, más que sobrado.

Dos Anjos: Recuerdo leer que era «dominante», «diferencial», «único» para la LEB. FRACASO ABSOLUTO de un pivot blando y que no ha demostrado ese potencial que decía la gente.

Larssen: Demos gracias que hemos fichado bien tras la importante lesión de Poirier. Aún así, ha faltado un cinco puro y duro. Y se ha notado. El mejor del equipo de largo.

Stoilov: Tiene potencial, pero la falta de minutos y el continuo sube baja a otras categorías equipos le perjudica.

    Ava25 · 26/06/2022 a las 15:50

    Vamos, que no te ha gustado nadie jejeje

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